Esto ha hecho que el haya ganado mucha popularidad, pero vamos a analizar esta estrategia nutricional. El ayuno no es tanto una estrategia cuantitativa ni cualitativa, simplemente establece periodos de ayuno con otros periodos de ingesta. En los periodos en los que , no se toma ningún alimento más allá de infusiones, café o agua (agua con gas incluida). Es decir, no se puede consumir nada que sea calórico. Por tanto, si has visto publicaciones que aseguran que tomar un café con mantequilla no rompe el ayuno, la realidad es que sí lo rompe y, sinceramente, creo que también puede quitarte las ganas de vivir al empezar el día así.
La estrategia del ayuno se basa en que pasen al menos ocho horas entre la última y la primera comida del día, y dieciséis horas de ayuno. Hay dos tipos de ayuno, simplificando: uno es saltándose la cena, y el otro es no desayunar. Se recomienda que en las ingestas se incluyan alimentos de buena calidad nutricional.
Se podría hacer todos los días de la semana o alternar un día sí y otro no, pero es preferible hacerlo en días ocupados para evitar pensar en comida. Se puede hacer ejercicio de baja o moderada intensidad; en cambio, si se entrena con alta intensidad, es preferible que la práctica coincida con los horarios de ingesta.
El ayuno se basa en la oxidación de las grasas durante los periodos en los que no se ingiere nada. En las primeras horas, el cuerpo utiliza el glucógeno de las reservas hepáticas, y en las horas posteriores recurre a la grasa almacenada para generar energía. El ayuno intermitente refiere mejoras en los niveles de melatonina, cortisol, temperatura corporal, sensibilidad a la insulina, tensión arterial y perfil lipídico, aumentando los niveles de HDL (a veces llamado ) y disminuyendo los de LDL (también denominado ). Que produzca estos beneficios ha hecho que se venda como una herramienta para el tratamiento de enfermedades metabólicas, mejora y prevención de alteraciones cardiovasculares, tratamiento y mejora del cáncer y de sus efectos secundarios. Sin embargo, que una herramienta pueda generar estos beneficios no significa que sea apta para todos, ni que haya que encajar en una práctica que con la comida.
El ayuno se ha vendido como una estrategia de pérdida de peso mucho más eficaz que una dieta hipocalórica convencional. Se supone que ayuda a perder, a largo plazo, más de un kilo en comparación con una dieta baja en calorías.
El proyecto del Centro Cochrane Iberoamericano y el Observatorio de la Comunidad Científica de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, ha examinado la veracidad de cientos de mensajes sobre el ayuno. Con el investigador David Rigau a la cabeza, parece que la reducción de peso se debe más a la simple reducción horaria: esto implica menor consumo calórico, ya que no se realiza una de las comidas principales ni ningún tipo de snack a media mañana ni en la merienda. Además, si las comidas del ayuno se hacen entre la franja de las 7:00 y las 15:00, frente al modelo de ayuno que incluye la cena.
En las cuatro revisiones sistemáticas de ensayos clínicos que se han analizado se indica que aún no se puede asegurar que el ayuno intermitente sobre el infarto de miocardio, ictus y otros eventos cardiovasculares. Esto es lo que dice la ciencia, diga misa en el altar mayor cualquiera en redes sociales.
Cuando observo en redes sociales la duda si comer un determinado alimento rompe el ayuno, me pregunto: ¿Y vivir, rompe el ayuno?
Es una sección sobre alimentación basada en evidencias científicas y en el conocimiento contrastado por especialistas. Comer es mucho más que un placer y una necesidad: la dieta y los hábitos alimenticios son ahora mismo el factor de salud pública que más puede ayudarnos a prevenir numerosas enfermedades, desde muchos tipos de cáncer hasta la diabetes. Un equipo de dietistas-nutricionistas nos ayudará a conocer mejor la importancia de la alimentación y a derribar, gracias a la ciencia, los mitos que nos llevan a comer mal.
*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.
