Cuando hablamos de ejercicio físico, casi siempre terminamos en la misma pregunta: ¿cuánto ejercicio debo hacer para tener buena salud? La ciencia lleva décadas respondiendo con bastante rotundidad: más ejercicio es mejor (con algunas restricciones). La cantidad de actividad física importa para su salud y mucho. El volumen total de actividad física en el tiempo libre , y esa relación no es lineal, sino que tiende a “aplanarse” a partir de ciertos niveles. Dicho de manera sencilla: pasar de “poco o nada” a “algo” suele aportar una ganancia muy notable; seguir sumando actividad aporta beneficios adicionales, pero cada vez menores.
Pero hay otra pregunta también muy frecuente y es probable que usted también se la esté haciendo: ¿qué tipo de actividad física debo hacer? ¿O acaso tengo que hacer varios tipos? Hasta ahora, a la investigación le quedaba una pregunta importante por resolver: si dos personas hacen la misma cantidad de actividad semanal, ¿podría tener ventaja quien reparte su actividad entre varias modalidades en vez de repetir siempre la misma? Así que hasta ahora no teníamos claro si la variedad de actividades añade algo adicional para nuestra salud.
La intuición de muchos profesionales (y de cualquiera que haya entrenado de forma regular y consciente) es que sí: distintas actividades tienen efectos fisiológicos distintos sobre la composición corporal, capacidad cardiorrespiratoria, perfil metabólico, fuerza, coordinación, movilidad, etc., y eso . La cuestión es que la intuición no basta: hacía falta evidencia longitudinal sólida y ya disponemos de ella en un estudio publicado en enero de este año.
Este estudio utiliza dos grandes cohortes con más de 30 años de seguimiento a más de 110.000 personas adultas e inicialmente sanas. Los autores estudiaron dos cosas: tipos de actividad (caminar, correr, bici, remo, deportes de raqueta, fuerza, etc.) y la variedad medida como el número de actividades que la persona realizaba de forma constante (al menos 20 minutos por semana para cada actividad). Ese punto es clave: aquí “variedad” no significa “probar algo una vez al mes”, sino mantener una práctica semanal.
También conviene ser honestos: este es un estudio observacional, muy robusto, pero observacional. Los autores reconocen limitaciones (actividad autoinformada, falta detalle de la intensidad, posible causalidad inversa). Aun así, por tamaño muestral, seguimiento prolongado y medidas repetidas, aporta una señal difícil de ignorar. Lo relevante es que refuerza una idea sencilla: no basta con “sumar minutos”; también puede ser útil facilitar que esos minutos se repartan en distintos tipos de ejercicio.
Curiosamente, las guías internacionales ya van en esa dirección desde otro ángulo. La OMS recomienda para adultos entre 150 y 300 minutos por semana de actividad aeróbica moderada (o equivalente en intensidad vigorosa), más , y en mayores con movilidad reducida, actividad que mejore el equilibrio para prevenir caídas. Es decir: el mensaje de “multicomponente” ya existía; este estudio sugiere que, además, la variedad sostenida podría asociarse con una mayor longevidad, incluso cuando el volumen total es similar.
Buscando la aplicación práctica, si es una persona poco activa, tengo que decirle que la variedad es su aliada. Aquí viene lo importante para la mayoría: si hoy le cuesta moverse, la idea de “variedad” no debería abrumarle; debería simplificarle la vida. La variedad importa más allá de la longevidad porque hace el movimiento más llevadero y sostenible: cuando alternas actividades, hay menos monotonía, aumenta el interés y suele mejorar el disfrute, factores que se relacionan con la adherencia al ejercicio.
Y ahora, la pregunta útil no es si debería variar, sino cómo empezar sin excesivas complicaciones. Le propongo un reto sencillo para la próxima semana: elija tres familias y colóquelas en su agenda como si fueran una cita importante. Por ejemplo, dos días de fuerza (20 a 30 minutos), dos o tres días de resistencia aeróbica (una caminata rápida, bici o baile), y un “extra” breve de equilibrio o cuerpo-mente (10 minutos de yoga o respiración).
*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.
