No están diseñados para el movimiento. Escritorios fijos, sillas y pantallas que lo absorben todo. Nuria Díaz, de Fisioterapia Goya, explica que pasar mucho tiempo sentado puede provocar dolor cervical y lumbar, tensión muscular, problemas de circulación y la reducción de la capacidad respiratoria. “Lo ideal sería dedicar un par de minutos cada hora a mover alguna parte del cuerpo o aliviar alguna zona en tensión”, recomienda.
Aun así, cumplir con las recomendaciones mínimas de actividad física establecidas por la OMS no es suficiente si el resto de la jornada se pasa en reposo. Un informe de la advierte que una persona seguirá siendo considerada sedentaria si pasa gran parte del día inmóvil. Y eso, en la práctica, es lo que le ocurre a buena parte de la población.
Las cifras lo reflejan con claridad. y la Encuesta Nacional de Salud, un 32,6% de mujeres y un 25,3% de hombres de 15 y más años se declararon sedentarios en su tiempo libre. “El sedentarismo es la pandemia silenciosa del siglo”, agrega esta fisioterapeuta. No nos damos cuenta de qué manera nos va afectando. El ejercicio, señala, da energía y “no la quita” como se cree.
Un entorno laboral saludable
Paula Díaz insiste en que sus labores son exigentes y agotadoras. Debe “dejar todo perfecto”. “Termino a las siete y media, sin que nadie reconozca esas horas extras. Cuando por fin cierro el ordenador, no me queda energía ni para cruzar la calle al parque que tengo justo enfrente”, dice.
En este escenario, la ergonomía aparece como algo más que una palabra técnica. Es un instrumento útil para la supervivencia diaria. Se trata de una disciplina que tiene como objetivo de ajustar el entorno al trabajador, no solo para mayor comodidad, sino también para prevenir el desgaste físico y mental que se acumula día tras día. José Antonio Diego Más, director del equipo de investigación de , explica que busca evitar problemas derivados del puesto de trabajo, mejorando el diseño del mismo. Esto incluye elementos como la estructura de la silla y la orientación del monitor.
“Los ajustes ergonómicos pueden reducir la fatiga y fomentar una cultura del movimiento en las oficinas”, indica a EL PAÍS. que la implementación de principios ergonómicos . Es un aspecto en el que coincide la fisioterapeuta Nuria Diaz. “El mobiliario debe ser el adecuado”, añade. La mesa, el ordenador y la silla deberían estar bien colocados. La pantalla debe estar a la altura de los ojos y enfrente, no hacia la derecha ni hacia la izquierda, ni más baja. Incluso los pies deben estar apoyados en el suelo, evitando cruzar las piernas.
La ley sobre Prevención de Riesgos Laborales la obligación de “adaptar el trabajo a la persona”. Se habla de ergonomía, de pausas activas, de ritmo, de salud mental. Se habla de muebles, de luces, de pantallas. Como si todo eso pudiera ser, alguna vez, suficientemente revisado. En el caso de quienes trabajan en remoto, la ley apenas insinúa lo obvio: los medios necesarios para que sus empleados puedan hacer su trabajo. Las exigencias legales no incluyen entregar. El confort termina dependiendo del azar… o del bolsillo del trabajador.
Estrategias y tecnología al alcance de la mano
“Al final, la columna entera sufre por las malas posiciones que tenemos a lo largo del día”, advierte Nuria Díaz. Y con ella, una cadena silenciosa de consecuencias se va desplegando. Desde problemas de circulación, cefaleas tensionales, disminución de la capacidad respiratoria o hernias a largo plazo, son algunas de las consecuencias de mantener una postura rígida.
Por eso, durante las pausas, recomienda movimientos específicos para liberar tensiones: desbloqueo cervical y torácico llevando los codos hacia atrás; movilidad del cuello con suaves giros laterales; caminar en puntillas o hacer mini sentadillas para activar la circulación, y rotar los tobillos para prevenir rigidez. La clave, insiste, no es encontrar una postura perfecta, sino mantenerse en movimiento y cuidar el cuerpo con pequeños gestos conscientes a lo largo del día.
Mientras tanto, Paula Díaz sigue trabajando. A veces en pantuflas, a veces en silencio, a veces en . Dice que se le va el tiempo sin darse cuenta. “Es como una monotonía inconsciente”, expresa y agrega: “Hace menos de una hora miré el reloj y me levanté a cocinar”. El trabajo, , desdibuja fronteras.
Desde el equipo de Ergonautas nació . Pensada para quienes hacen del hogar su centro de trabajo, permite mirar con nuevos ojos el rincón desde donde se enfrentan las jornadas. Su objetivo, indica José Antonio Diego Más, es simplemente ayudar a detectar aquello que no siempre se ve, ajustar lo necesario antes de que el cuerpo empiece a doler.
La fisioterapeuta Nuria Díaz y Diego Más lo saben bien: el cuerpo, tantas veces inmóvil frente a una pantalla, necesita moverse para no apagarse. Contra el riesgo invisible del sedentarismo, proponen gestos simples, casi coreografías cotidianas. Pequeños movimientos que, repetidos con conciencia, pueden marcar la diferencia entre el hábito que desgasta y el que preserva.
*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.
