El hallazgo sugiere además que adaptar el tipo de ejercicio a la personalidad no solo podría mejorar la adherencia a los programas de actividad física, sino también potenciar sus beneficios. No es un asunto menor: según la Organización Mundial de la Salud (OMS), apenas un 20% de adultos y adolescentes cumple con la recomendación de hacer .
“Conocernos a nosotros mismos y conocer la personalidad de nuestros pacientes puede ayudarnos a hacer recomendaciones personalizadas que favorezcan cambios más sostenibles en los hábitos de actividad física”, explica la autora principal de la investigación, Flaminia Ronca, profesora de la University College de Londres (UCL).
Durante el estudio se midieron variables como la condición física de partida, la capacidad cardiorrespiratoria (estimada mediante el consumo máximo de oxígeno o VO₂ máximo), la masa muscular, el nivel de disfrute con la intensidad del ejercicio y los niveles de estrés. Después, estos datos se analizaron en relación con los cinco grandes rasgos de personalidad, el modelo más aceptado en psicología actual.
La intensidad es para los extrovertidos
Los ansiosos que logran más beneficios
El estudio refuerza la idea de que no existe un programa de ejercicio válido para todo el mundo. Mientras los extrovertidos tienden a disfrutar más de rutinas intensas y estimulantes, las personas con niveles altos de neuroticismo podrían beneficiarse de actividades más discretas, flexibles y en solitario. “Lo que quisimos averiguar es por qué la personalidad influye en la forma física: si ciertos rasgos hacen que se disfruten más determinados tipos o intensidades de ejercicio, para poder diseñar recomendaciones personalizadas, especialmente útiles para motivar a personas sedentarias”, explica Ronca.
Ahora bien, la personalidad no debería entenderse como una barrera. “Conviene probar distintas cosas y observar cómo nos sentimos. No sirve de nada prescribir un plan perfecto si la persona lo sigue solo seis semanas . El disfrute es clave para el cambio de hábitos”, subraya la autora del nuevo estudio.
El reto de motivar a personas sedentarias
El psicólogo del deporte José Carrascosa, que no ha participado en la investigación, considera que es un trabajo valioso, pero invita a leerlo con matices. “Hay una base hereditaria clara de los rasgos de personalidad, y de habilidades como la predisposición a la actividad física o el oído musical”, apunta el también fundador de Saber Competir, empresa dedicada al asesoramiento de deportistas y clubes de fútbol profesional.
Pero esa predisposición no está escrita en piedra: el entorno, el aprendizaje y el contexto social pueden moldearla. “A esa predisposición yo le llamo ‘el pronto’ que cada uno tenemos”, explica. Y pone un ejemplo: “Un aficionado al fútbol diría que el talento de Messi es innato, que ‘ha nacido con el gol’. Pues no. Messi probablemente ya cogía la pelota con habilidad siendo un bebé, pero sin contexto de entrenamiento no habría llegado a donde ha llegado. Sus habilidades visomotoras , pero su excelencia futbolística se explica porque ha crecido con una pelota en los pies”.
*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.
