El no es exclusivo de las personas. Los perros y gatos también lo viven, y necesitan tiempo para recuperarse. El es amplio y complejo. “Son seres sociales, por lo que crean vínculos con sus compañeros de vida, tanto de la misma especie como de otras”, afirma la veterinaria . “Cuando ellos sufren algún cambio, como la pérdida o la llegada de algún miembro a su núcleo cercano, atraviesan un período de adaptación a la nueva situación”, añade.
El duelo de cada animal es único y depende de muchos factores, como su carácter Como las personas, cada uno lo expresa de una forma. “Algunos no quieren salir o jugar, otros cambian de rutinas o ladran más al estar solos. Incluso pueden llegar a sufrir anorexia o pérdida de apetito por las emociones que tienen”, aclara la especialista.
El tiempo de adaptación a la nueva situación también varía según cada caso, en función de la relación que tuviera el animal con el ser querido fallecido. “Suele alargarse durante meses, pero otros lo superan en poco tiempo y cogen de nuevo confianza. Todo depende de factores como el grado del dolor sentimental o el tipo de vínculo que tuviera”, añade Borrás.
El proceso de duelo de un animal se refleja en su comportamiento. “Algunos cambios que pueden darse son la disminución de la actividad, del juego, un aumento de búsqueda de atención, mostrarse miedosos, vocalizar más o tener cambios en el apetito”, describe , etóloga y psicóloga de animales, a la vez que señala el riesgo de tener ansiedad: “Es frecuente cuando se producen cambios en la vida que se sienten como incontrolables y, como en el caso de las personas, , como ansiolíticos o antidepresivos, cuyo uso debe valorar un especialista”. No obstante, los cambios de conducta pueden servirle para adaptarse a la nueva situación. “Por ejemplo, si un perro vivía con otro muy activo, es posible que se muestre más sedentario, porque el compañero le incitaba a jugar y moverse. La clave es observar a los animales y tratar de ofrecerles lo que necesitan en cada momento”, añade Bat.
Abrir la puerta para que es una decisión personal, pero en cualquier caso es una decisión que no conviene plantearse como la forma de llenar el vacío por la ausencia que queda. “No se puede sustituir a alguien que ya no va a estar en nuestra vida. Lo aconsejable es dejar pasar un tiempo y considerar que las protectoras tienen la opción de tener un animal en acogida temporal, para comprobar que la convivencia es satisfactoria antes de adoptarlo”, aconseja la especialista.
Hay que tener en cuenta que cada animal vive la llegada de un nuevo compañero de manera diferente. “Los hay que muestran rechazo, a otros les parece un nuevo juego. Pero el duelo por el otro miembro estará presente en mayor o menor medida”, asegura Borrás. “En otras ocasiones es contraproducente. Por ejemplo, cuando un animal mayor tiene el estado sentimental dañado, se puede mostrar desconfiado y apático. Y si se incorpora un nuevo miembro, que en ocasiones es un cachorro o un animal con una energía muy diferente del de antes, puede acentuar su estrés y malestar”, aclara.
Para ayudar al perro o el gato en su proceso de duelo hay que distinguir entre su comportamiento habitual y los cambios que se producen tras la ausencia, como los . “Se trata de reconocer las nuevas necesidades que tenga y compensarlas. Por ejemplo, para los gatos, garantizar que tengan un ambiente adecuado acorde a su naturaleza, con lugares donde refugiarse en solitario o con feromonas olfativas que les calmen”, aconseja Stefania Pineda, especialista en medicina del comportamiento animal. “En el caso de los perros, precisarían más contacto humano y pasar más tiempo en compañía”, añade la también profesora del departamento de Producción Animal en la Universidad Complutense de Madrid.
Felinos y canes tienen peculiaridades en su forma de reflejar sus estados de ánimo. “Los gatos tienden a aislarse más o físicamente, por lo que conviene no agobiarles o forzarles a interactuar y, por el contrario, acercarse más a través de juegos o actividades que les motiven, como con juegos que simulen la cacería, ya que son depredadores”, explica la especialista. “En el caso de los perros, conviene que se sientan respaldados y confiados para ayudarles a superar la inestabilidad emocional que les pueda provocar la situación, ofreciéndoles comida que les guste especialmente y les aporte energía saludable o aumentando su actividad física con más juegos o paseos”, detalla.
*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.
