El calor extremo puede causar reglas más cortas, más intensas o con más sangrado | Vive Saludable

El calor extremo puede causar reglas más cortas, más intensas o con más sangrado

El calor extremo puede causar reglas más cortas, más intensas o con más sangrado

El calor extremo . De muchas maneras. La ciencia ha descrito que provoca desajustes cardiovasculares, empeora la calidad del sueño y descompensa enfermedades crónicas, entre otras cosas. Pero el mapa de sus efectos en el organismo no está completo. En las mujeres, más vulnerables a las altas temperaturas por motivos fisiológicos y también ambientales, podría estar alterando también el ciclo menstrual. De hecho, en las últimas semanas, en redes sociales se han sucedido los testimonios que relatan alteraciones en su menstruación durante estos meses de calor. ¿Qué hay de cierto en ello? La es limitada, pero los expertos consultados admiten que puede tener sentido biológico que algunas mujeres experimenten sangrados más fuertes o mayor incomodidad con la regla durante episodios de estrés térmico.

“No es descabellado extrapolar que el estrés térmico pueden afectar al ciclo menstrual. Pero achacar los desajustes solo al calor extremo es difícil. Probablemente es un tema multifactorial. Influyen también los cambios en los hábitos, en la alimentación, en la hidratación y en el descanso”, avanza Ana Robles, ginecóloga del Hospital del Mar de Barcelona. Hay estudios científicos que apuntan a un vínculo entre las altas temperaturas y cambios en el ciclo menstrual, pero la evidencia es limitada, mayoritariamente en , y tampoco está claro el mecanismo exacto que desencadena este fenómeno.

En este sentido, una de investigadores nigerianos concluyó que, en las mujeres, el estrés térmico provoca ciclos menstruales irregulares, desequilibrios hormonales y disminución de la función ovárica. Y recordaba que las gónadas, tanto ovarios como testículos, son particularmente sensibles a las altas temperaturas.

Alteración en los niveles hormonales

Dicen, por ejemplo, que el calor, que es un factor estresante por sí mismo, tiene efectos en la psicología de las mujeres que trabajan en estos entornos calurosos. Especialmente, con un aumento de emociones negativas como depresión, ansiedad, miedo o ira. A la vez, abundan, los problemas menstruales comunes están estrechamente relacionados con cambios psicoemocionales, ansiedad y estrés, factores que afectan al ciclo menstrual y provocan, incluso, ausencia de regla.

También ocurre que la mala calidad del sueño, una consecuencia habitual de las altas temperaturas, altera la secreción de melatonina y eso afecta a la función ovárica y a la frecuencia menstrual, lo que puede aumentar el dolor de regla. “La exposición al calor puede afectar a las emociones de las mujeres y alterar sus niveles hormonales, lo que puede interferir con el eje hipotalámico-hipofisario-ovárico y afectar a las características de la menstruación. Estos cambios inducen la ovulación y la alteración del ciclo menstrual, lo que resulta en trastornos menstruales”, concluyen los autores.

Robles también apunta que la explicación más plausible sobre la relación entre el desajuste menstrual y el calor está en una alteración de ese eje endocrino y cerebral, fundamental para mantener en equilibrio el organismo. “La regla no deja de ser el último eslabón del ciclo reproductivo y este proceso sigue mecanismos de control estrictos que pasan por el cerebro: por el hipotálamo, donde también están los centros reguladores de la temperatura, por la hipófisis y por el ovario. Ese control lo hacen una serie de hormonas y cualquier estrés vital mantenido en el tiempo puede, potencialmente, producir alteraciones en ese eje”.

Robles pone el ejemplo de la regularidad de los ciclos: “Si se modifican señales hormonales, puede ocurrir que se alargue el ciclo, que se acorte o que no se produzca desarrollo folicular y no haya regla ese mes”. Otro caso: “La vasodilatación [un mecanismo de termorregulación del organismo para disipar el calor] puede aumentar la sangre que llega a nivel uterino y eso podría explicar un sangrado mayor”.

Ahora bien, los expertos consultados insisten en que, aunque es plausible que el estrés térmico trastoque el ciclo menstrual, eso no significa que cualquier alteración en la regla durante episodios de altas temperaturas se deba exclusivamente al calor extremo. “Un manchado irregular también puede ser por un desajuste hormonal mínimo por otro motivo, por una situación de estrés… Está claro que una persona con síndrome premenstrual, si encima tiene estrés externo por calor, seguro que llevará peor los síntomas, pero no porque el calor sea un factor directo, sino porque es un determinante de molestia”, incide Asensio López, coordinador del Programa de Actividades Preventivas de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria.

Mecanismos de refrigeración

La ciencia señala que las altas temperaturas, en realidad, interaccionan con el ciclo menstrual en dos direcciones. Así, si bien la exposición prolongada al estrés térmico podría distorsionar la regularidad de la regla, por ejemplo, también las alteraciones hormonales durante el ciclo reproductivo influyen en la termorregulación de la mujer.

Todo el mundo, hombres y mujeres, disponen de dos mecanismos fundamentales para disipar el calor y mantener la temperatura corporal interna a unos 37 grados, el nivel óptimo para la vida: son la sudoración, que enfría el cuerpo a evaporar el sudor en la superficie cutánea; y la vasodilatación periférica, que aumenta el flujo de sangre hacia la piel para facilitar también la pérdida de calor. Lo que ocurre es que esa herramientas funcionan distinto según el sexo y eso hace a las mujeres más vulnerables ante el estrés térmico: ellas tardan más en empezar a sudar, su temperatura basal fluctúa más durante el ciclo menstrual (es más alta en la fase lútea, la última del ciclo) y dependen más que los hombres de la vasodilatación periférica para enfriarse.

Asensio López explica que en la segunda fase del ciclo menstrual, las mujeres “están más expuestas a las consecuencias del calor”: al tener una temperatura interna más alta de lo normal, el cuerpo está más cerca del umbral crítico y eso hace que el agotamiento por calor aparezca antes y el calor se perciba más sofocante.

Riesgo cardiovascular

Un calculó que la mortalidad vinculada a las altas temperaturas fue un 55% mayor en mujeres que en hombres. La fisiología influye, pero también el ambiente, desde el trabajo a la soledad no deseada, y las condiciones socioeconómicas. Según un estudio del Instituto de Investigación Urbana de Barcelona, el perfil de mayor riesgo ante una ola de calor es el de una mujer mayor, enferma, en un barrio de renta baja y sin aire acondicionado.

*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.