Tengamos la fiesta en paz: cómo hacer las presentaciones para que todo el mundo se sienta cómodo | Vive Saludable

Tengamos la fiesta en paz: cómo hacer las presentaciones para que todo el mundo se sienta cómodo

Tengamos la fiesta en paz: cómo hacer las presentaciones para que todo el mundo se sienta cómodo

Porque, admitámoslo, no a todo el mundo se le da bien hacer las presentaciones. Como si temieran revelar accidentalmente los secretos más oscuros de otra persona, los más relajados se limitan a soltar un nombre al aire y luego hacer bomba de humo. Los más cuidadosos, en cambio, saben que, además del nombre, hay otros datos de interés que pueden marcar la excelencia cuando introducimos a alguien nuevo en un contexto. Para esto, como explica al teléfono Marina Fernández, directora de Comunicación y Relaciones Internacionales en la , no hay normas ni leyes, sino recomendaciones: “El protocolo no está para imponer y esto es súper importante; está para facilitar y para ayudar, en este caso a la interacción social”. Las recomendaciones conforman, según la experta en comunicación, una “especie de guía para saber un poco lo que hay que hacer o lo que se espera que hagamos en cada situación”.

El protocolo también es “cien por cien flexible”. De hecho, la experta apunta cierta relajación de este tipo de costumbres sociales en el apartado corporativo “por efectos de la globalización, la mezcla de influencias y la fuerza tan potente que arrastra ahora mismo el networking". Volviendo a los británicos, aunque estos siguen observándolas en un entorno más social, Fernández señala que “en una reunión de trabajo con un objetivo 100% empresarial, en la que un británico en Londres se puede encontrar con daneses, con holandeses o con nigerianos, las recomendaciones se empiezan a diluir”.

Centrada en los usos españoles, Fernández concreta las recomendaciones que cualquier anfitrión tiene a su disposición para presentar a las personas de un evento. “De un cumpleaños a una reunión del trabajo, una de las funciones fundamentales del es hacer que sus invitados se sientan cuidados y atendidos, que estén a gusto; entre esas cosas, está presentarlos al resto de invitados y fomentar un poco la conversación entre ellos”. Abriendo el melón, la experta en relaciones institucionales explica: “Cuando te toca presentar a dos personas que no se conocen la técnica protocolaria, la ciencia del protocolo, habla de jerarquías. Jerarquías entre las personas que van a ser presentadas”.

Sobre la categoría que se refiere al género, se pregunta: “¿Y si la persona es de ?“. Sobre la de la edad, reflexiona: “Hay veces que es muy evidente qué persona es mayor, pero otras veces no”. En el ámbito profesional, esto es relativamente fácil de solucionar: “La sociología de la España de 2026 supone unos retos, por lo que ahora mismo, para considerar las categorías, lo que se está utilizando fundamentalmente es el organigrama de la empresa. Ahí está clarísimo: el presidente tiene mayor categoría que el director comercial. Es un criterio totalmente objetivo, que, al final, es lo que prefiere el protocolo; porque el protocolo es neutral”.

¿Pero y si tienes que presentar a dos personas con el mismo cargo dentro del organigrama? ¿Hay alguna forma de desempatar? Para esto, también hay trucos: podemos apoyarnos en las categorías que propone el protocolo tradicional o, como ella prefiere, “optar por la antigüedad en el cargo”. Con todo esto en mente, Fernández apela, además, a la lógica: “La clave está en entender en qué evento estás, cuál es el objetivo del evento y qué tipo de invitados tienes”.

Con estas jerarquías claras, toca saber qué conviene decir en una presentación: “Aquí hay que decidir también el grado de formalidad. Hay veces que decir el nombre es suficiente, otras es más conveniente nombre y apellido, y en los entornos más corporativos, nombre, apellido y cargo. Si lo que queremos es agilizar la fluidez en las relaciones laborales, eso es el mínimo”, aporta la experta. “Pero imagínate que la presentación tiene lugar en el cóctel de Navidad de la empresa”, entonces la cosa se complica. Fernández lo ejemplifica con una imagen: “Tú eres el anfitrión del evento, presentas a dos personas, das nombre y apellido y te vas. Entonces esas dos personas se miran a los ojos, no saben qué decirse, e inmediatamente empieza a correr la bola de hierba de las películas del oeste”. “Tú tienes que aportar algún otro dato para que esas dos personas puedan iniciar una conversación”, aclara, antes de desarrollar: “Si es un entorno social, tienes que dar algún dato como: ‘Este es fulano y es un gran jugador de mus’, porque tú sabes que la otra persona también juega al mus. Así has prendido la chispa de la conversación y te puedes retirar a seguir ejerciendo tus funciones de anfitrión”.

De nuevo, aquí no hay reglas ni leyes. “Pero yo siempre voy con la mano por delante, sobre todo en un primer encuentro. Muchas veces la despedida es más relajada y te despides con dos besos. En la siguiente reunión es muy posible que te saludes también así, porque en España somos mucho de la mezcla de lo social y lo laboral”. Aunque apunta: “Esto es muy de piel, muy de intuición. Pero como la intuición a veces falla, lo más recomendado es el apretón de manos. Y recomendadísimo si estamos trabajando con delegaciones extranjeras”. Poca broma .

*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.