España experimenta el mayor aumento de muerte súbita de Europa | Vive Saludable

España experimenta el mayor aumento de muerte súbita de Europa

España experimenta el mayor aumento de muerte súbita de Europa

La muerte súbita aumenta en Europa. Entre 2010 y 2020 se registraron casi 2,6 millones de fallecimientos por esta causa en el continente, muestra una tendencia al alza de un 2,9% anual. El incremento es especialmente notable en España, que con un 3,3% de aumento medio por año es el país analizado con un mayor incremento. En general, la mortalidad ha aumentado aproximadamente un 30% durante la última década. Estas son las conclusiones de un estudio publicado en la revista científica . “La novedad de nuestro trabajo radica en ofrecer la visión general más completa y actualizada de estas tendencias en toda Europa”, explica en un intercambio de mensajes Marco Zuin, cardiólogo del hospital de Ferrara, Italia, y autor principal del estudio. “Esto nos ha permitido poner de relieve diferencias importantes por sexo y región geográfica que no se habían reconocido lo suficiente”.

El estudio se basa en datos de mortalidad de la Organización Mundial de la Salud que cubren 26 países europeos y más de 53 millones de muertes. “Esto garantiza consistencia y comparabilidad internacional”, explica , jefe de la sección de Arritmias y Cardiopatías Hereditarias del Hospital Universitario Virgen de las Nieves, en declaraciones al . “Su diseño, basado en tasas ajustadas por edad y modelos de regresión de tendencias, permite describir con solidez la evolución temporal de la mortalidad por muerte súbita”.

Se puede definir como aquella que se produce tras la primera hora desde el inicio de unos síntomas determinados o como el fallecimiento inesperado de una persona aparentemente sana y que se encontraba bien las 24 horas previas. Muchos la consideran la forma de muerte más devastadora debido a su carácter inesperado. La a pesar de tener un nombre similar, es un problema diferente y mucho más desconocido.

La mayoría de muertes súbitas se producen en hombres, pero esta proporción podría alterarse, pues en los últimos años, según el presente estudio, se está dando un incremento significativamente mayor en mujeres. El estudio no analizó las causas subyacentes. “Este aumento en las mujeres puede reflejar varios factores, entre ellos una mayor carga de factores de riesgo cardiovascular, que provocan un retraso en el diagnóstico y disparidades en el acceso a una atención oportuna y a la reanimación”, explica Zuin. Estos hallazgos ponen de relieve la necesidad de prestar mayor atención al riesgo cardiovascular en las mujeres.

Las causas que provocan una muerte súbita son variadas, pero la gran mayoría, alrededor de un 80%, son accidentes cardiovasculares: infartos de miocardio, hemorragias cerebrales, etc. Por eso es muy importante controlar los factores de riesgo: reducir la incidencia de la obesidad, la diabetes y la hipertensión. Zuin señala estas condiciones como posibles factores que expliquen el incremento de muertes súbitas. Su estudio no analiza las causas subyacentes, pero el experto apunta también al envejecimiento poblacional, las diferencias en el acceso a la asistencia sanitaria y las mejoras en la certificación de muerte.

Esto explicaría las grandes diferencias interterritoriales. No todos los países analizados aumentaron los casos de muerte súbita. Austria y Bélgica, por ejemplo, mostraron la mayor reducción de este tipo de eventos, con tasas de -8,0% y -7,9%, respectivamente. Esto contrasta con el aumento de España y Alemania (+3,3% y +2,8%, respectivamente), farolillos rojos del listado. “En el caso de España, probablemente responde a una interacción multifactorial”, explica Jiménez Jáimez, que destaca, por encima de cualquier otro factor, el envejecimiento poblacional. “[España] es el país y del mundo, lo que implica una mayor proporción de población en edades de alto riesgo”. Es más frecuente después de los 40 o 50 años, ya que, a partir de esas edades, es cuando empieza a aumentar el riesgo de desarrollar un problema cardiovascular. Se estima que, a partir de los 50 años, el riesgo puede llegar a crecer hasta un 10% anual. Sin embargo, por debajo de los 40 años, el riesgo se calcula en torno a un 0,1% anual.

Los accidentes cardiovasculares llevan décadas situados como la principal causa de muerte en países occidentales. La situación empezó a mejorar levemente en la década de los setenta; la reducción del tabaquismo, los nuevos medicamentos para la hipertensión y el colesterol, y la popularización de intervenciones como la implantación de contribuyeron a una importante disminución de la mortalidad a lo largo de varias décadas. Sin embargo, parece evidente que en 2010 hubo un nuevo punto de inflexión. El aumento de la obesidad y de la diabetes tipo 2 puede estar detrás de este cambio de tendencia, pero no solo.

También alertaba del “dramático aumento” de las muertes súbitas relacionadas con el corazón y de “la alarmante baja tasa de supervivencia”. El estudio subrayaba la importancia de enseñar reanimación cardiopulmonar, pues esta maniobra, realizada por testigos, es el factor determinante para salvar a las víctimas de paradas cardíacas extrahospitalarias. A nivel mundial, el porcentaje medio de personas sin formación médica capacitadas en RCP es del 40%, pero en los países de ingresos altos, la tasa media es el doble que en los de ingresos medios-altos (50% frente a 23%). Este tipo de formación en escuelas y centros para mayores podría suponer una gran diferencia, argumentan. Es una idea a tener en cuenta. Hay un porcentaje de este tipo de fallecimientos que son imposibles de prevenir. Pero ya se demostró en el pasado que la tendencia se puede revertir. Es cuestión de voluntad.

“Nuestros resultados ponen de relieve que la muerte súbita sigue siendo un grave problema de salud pública en Europa”, explica Zuin. “Para hacer frente a este reto se necesitarán estrategias multidisciplinares, una mejor prevención, una mayor sensibilización de la población y sistemas de respuesta a emergencias más sólidos”.

*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.