Un poco antes, en enero de 2023, varias investigadoras de la Escuela de Psicología y Ciencias del Deporte de la Universidad Anglia Ruskin, en Cambridge (Reino Unido), llegaron a una conclusión parecida a la del estudio chino. Según su investigación, titulada , ir al campo con más gente es un medio “escalable, accesible y eficaz” para sentirse bien y menos solo, compatible incluso (aunque a menor escala) con factores demográficos como tener un empleo. De nuevo, el capital social.
Entonces, ¿estamos contribuyendo a nuestra salud cuando nos juntamos para ver los partidos ? ¿Es una especie de terapia ver a la selección española con nuestros amigos? “Quedar para ver el fútbol, aunque nos parezca una cosa sin mucha importancia, sirve para mantener esas redes, esos pequeños encuentros repetidos, esas relaciones. Y es muy importante, porque esas rutinas influyen mucho en nuestra salud”, sostiene De la Cruz. Y continúa: “La conversación, la emoción común, lo que hacen es potenciar ese sentimiento de pertenencia”. Un sentimiento que no siempre podemos dar por sentado: “Hasta ahora, sobre todo en los países mediterráneos, siempre hemos tenido un apoyo social que nos ayudaba en los momentos difíciles, no solo en los económicos, sino también a nivel emocional”. Eso, avisa el experto, “se está perdiendo”. Y en su opinión, “el fútbol, el deporte, promueve que se mantenga”.
Moscoso aporta datos claros (sacados de estadísticas oficiales del Estado que maneja), como que en el año 1995 la asistencia presencial a espectáculos deportivos en España ocupaba el 51% de la población española; es decir, poco más de la mitad iba a espectáculos deportivos. En el año 2022 este porcentaje disminuyó hasta el 32%. También que en el año 2000, el 58% de los españoles asistió de manera presencial a ver en algún momento un partido de fútbol en un estadio. Una cifra que, de nuevo, ha bajado, siendo ahora de un 21%.
No es baladí este punto. Si, como afirma Moscoso, los jóvenes ya no ven partidos de forma lineal y pican allí o allá, cambiando el foco de su interés cada poco tiempo, puede que algún día se pierda el enfoque social del deporte. Y sin él, que acabemos notándolo también en nuestra salud y calidad de vida. De la Cruz menciona que hay algo que se suele pasar por alto cuando se habla de , aquellas con poblaciones que viven bien y muchos años: entre las características que comparten estas comunidades, reivindica que cuentan con “una red de soporte social muy importante”.
Si ver el fútbol con los demás promueve eso, ¿no sería interesante mantenerlo? Como explica el experto en salud pública: “El partido dura 90 minutos, pero el vínculo puede durar mucho más, porque el Mundial entero funciona como una agenda social compartida: nos da fecha, excusa y el relato común, y a partir de ahí se elaboran otras cosas muy interesantes”. Y termina: “Mañana se comentará el resultado de hoy, el partido dará conversación antes, durante y mucho después; muchas relaciones se mantienen precisamente gracias a momentos cotidianos de convivencia”.
*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.
