¿Hemos superado el estigma de la mujer madura que sale con parejas jóvenes? | Vive Saludable

¿Hemos superado el estigma de la mujer madura que sale con parejas jóvenes?

¿Hemos superado el estigma de la mujer madura que sale con parejas jóvenes?

En principio, no hay nada extraño en que. O que, de 77, haya declarado recientemente en: “Me gustan los hombres más jóvenes, con los de mi edad no me pongo ni al teléfono porque me aburren en general”. Estos hechos han dado para artículos y tertulias televisivas, en los que todo el mundo normaliza que las mujeres maduras puedan emular la trama de El graduado (1967).

Entonces, ¿por qué estoy escribiendo este artículo? En el año 2004, publicaba en la revista Marie Claire otro titulado El efecto Kutcher. Ellas los prefieren más jóvenes, cuando por aquel entonces Madonna, Naomi Watts, Cameron Diaz o Sandra Bullock levantaban las cejas del mundo saliendo con hombres menores que ellas. Se bautizó así a esta tendencia en honor del actor Ashton Kutcher, entonces de 25 años, que planeaba su boda con Demi Moore, que le llevaba 16. Parece necesario designar de alguna manera a la mujer mayor que mantiene una relación con hombres más jóvenes, o que todavía siente atracción por el sexo: cougar, MILF, WHIP (Women who are Hot, Intelligent and in their Prime; es decir, mujeres atractivas, inteligentes y que están en su mejor momento). El hombre que está con chicas más jóvenes nunca ha necesitado de apodo, aunque también se hacen memes en que solía romper con sus parejas al cumplir los 25 años.

“La edad sigue siendo algo importante a la hora de buscar pareja; aunque algunas mujeres se dan ya el permiso para permitirse salir con alguien bastante más joven, si es que surge esta unión”, cuenta Francisca Molero, ginecóloga y sexóloga clínica. “Sin embargo, cuando se visibiliza en los medios, se hace de una manera que, aunque pretende ser respetuosa, no lo es porque abundan los comentarios tipo: ‘Bueno, ella se lo puede permitir porque es muy guapa y no aparenta la edad que tiene’; con lo que se deja ese privilegio en función de la apariencia”, señala la también terapeuta del Centro Máxima, en Barcelona.

La juventud de los hombres ha sido siempre más larga que la de ellas, sus canas más interesantes y sus arrugas sinónimo de esa potente combinación de carácter y experiencia. Si aun así el hombre llega algún día a alcanzar la vejez, su atractivo pasa entonces a medirse por el grado de frescura de su acompañante. ¿Han conseguido las féminas emular al sexo opuesto y hacerse con el nuevo elixir de la juventud? En opinión de Ana Lombardía, psicóloga y sexóloga de Womanizer, “en cierta manera sí”. “Esto está cambiando y se está visibilizando. Por ejemplo, en el cine con películas como La idea de tenerte (2024) o(2025), en las que mujeres maduras tienen relaciones con chicos jóvenes, aunque ellas siempre son pibones. Pero coincide el hecho de que la mujer se está empoderando en este aspecto y, al mismo tiempo, hay también nuevas generaciones de hombres que dan menos importancia a los años. En el mundo lésbico es bastante frecuente que haya uniones con bastante diferencia de edad”.

Montaña Vázquez, periodista, escritora y creadora de la agencia de matchmaking , afirma que “la pareja es cada vez más importante, porque le pedimos más cosas que antes. No solo buscamos un compañero sentimental, sino un amigo, un padre o una madre, una persona que nos acompañe y nos ayude a crecer”. Y añade: “Por tanto, la belleza o la edad dejan de ser las características esenciales. En general, buscan una mujer de su edad o más joven; pero los menores de esa edad (a no ser que quieran tener hijos y formar una familia) le dan menos importancia. Empiezan a pedir otras cosas, como que sea independiente, culta, interesante. Diría que la edad empieza a dejar de ser un factor crucial, y no solo en la búsqueda de pareja, sino en general”.

Las mujeres todavía viven esta aventura con algo de incredulidad y vergüenza. “Es bastante común que, al principio, mantengan la relación en secreto (lo que acrecienta la excitación y el deseo) y tengan su salida de armario ante familiares y amigos”, cuenta Molero. “Por otra parte, son bastante escépticas ante la estabilidad o la duración de la misma. La mayoría lo ve como una aventura, sin mucho futuro”, matiza. “Lo bueno es que la mujer madura, en este tipo de relación, se vuelve muy disfrutona y trata de vivirla al máximo. , cuando en muchos casos estaba dormida, optimiza mucho la calidad de vida y , mejora la sequedad vaginal, el síndrome metabólico, el sistema osteoarticular y fortalece el suelo pélvico. La segregación de dopamina y endorfinas sube el ánimo, mejora las defensas y la piel está más radiante. Sentirse deseada y deseante es el mejor antiaging”, añade.

El problema en estas relaciones es que no siguen la cronología típica, sino que tienen la suya propia. En ellas el tiempo no es lineal, sino que se asemeja más al concepto de Einstein, una magnitud relativa que varía en función de quién y bajo qué circunstancias la mida. Para empezar, si uno se enamora de alguien mucho mayor o más joven, debe saber que habrá etapas de su vida que no podrá compartir con el otro; puede que algunas se las salte o que las viva dos veces, . No falta el miedo a no poder estar a la altura, sexualmente hablando. “La atrofia vaginal o la sequedad, que puede aparecer en estas edades, mejora mucho con el deseo y con la actividad sexual. Pero, si persiste, hay tratamientos para combatirla y muchas mujeres acuden al ginecólogo en busca de ayuda”, apunta Molero.

Mucha gente entra en la etapa madura con un sentimiento de derrota, de que la juventud, o lo bueno de la vida, ya se ha acabado. Sexualmente,; mientras otras experimentan todo lo contrario. Se sienten liberadas de la tarea del control de natalidad y quieren experimentar cosas nuevas porque ven que tienen menos tiempo para hacerlo y es posible que parejas de su misma edad no quieran ya seguirles el ritmo. Aunque no faltan las que sienten ciertos remordimientos porque ya no pueden tener descendencia si están privando de ello a sus parejas.

En una relación con una importante diferencia de edad, el mayor siempre juega con ventaja, según apunta Lombardía: “Los años van asociados a una mayor experiencia, conocimiento, vivencias, cultura, psicología y hasta medios económicos. Y este bagaje establece relaciones de jerarquía, dinámicas de poder. Incluso, aunque no se pretenda, el miembro con más edad se sitúa en una posición más favorable”.

Vázquez, sin embargo, no está tan de acuerdo con esta idea. “Excepto en el , no tiene por qué ser así, necesariamente. Si la persona de más edad cuenta con la experiencia y un mayor conocimiento, el miembro más joven aporta juventud, vitalidad, frescura o espontaneidad, que también son cualidades a tener en cuenta, y que también pueden explotarse, en el peor de los casos, para establecer relaciones de poder”.

Si las mujeres maduras todavía deben estar preparadas para escuchar las críticas por enamorarse de alguien más joven e, incluso, más atractivo que ellas, sus parejas también pueden ser objeto de burla. “Los hombres jóvenes que salen con mujeres más mayores suelen ser más maduros y seguros de sí mismos”, señala Montaña. “Son también valientes porque se permiten tener relaciones que antes eran impensables y que les acarrearán críticas en su círculo de amigos y familiares; y porque son relaciones que se salen de la norma y que no se sabe muy bien cómo van a acabar”.

“Siempre ha habido hombres que sienten atracción por mujeres mayores que ellos”, añade Molero, “que aprecian que los años no solo restan, también pueden sumar. La mujer madura es más seductora, más segura, se atreve a más cosas, es más experimentada en materia sexual, ya ha aceptado su cuerpo y lo conoce mejor, y la idea de que no hay tiempo que perder puede ser altamente afrodisíaca”.

*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.