El último desfile de Victoria’s Secret, el pack patriarcal completo | Vive Saludable

El último desfile de Victoria’s Secret, el pack patriarcal completo

El último desfile de Victoria’s Secret, el pack patriarcal completo

El pasado 18 de octubre tuvo lugar en Los Ángeles el desfile de la marca de lencería ; en España, quien lo viera, lo haría en la madrugada del 19. Esta marca de lencería femenina, famosa por sus desfiles en los que pone alas a las modelos como si fueran ángeles, ha vuelto a la pasarela después de un parón de casi seis años.

Lo hizo en 2024 y, desde entonces, ; llamarlas curvys se me hace difícil, seguramente por la presión recibida de ese muestrario de mujeres hiperdelgadas que participaban en él.

Un desfile que aumenta la presión estética y perpetúa los cánones patriarcales sobre cómo debería ser el cuerpo de una mujer, pero que incorpora dos o tres modelos como notas de diversidad para proyectar una imagen de inclusión. Las propias modelos, sometidas también a esa presión estética, y a su vez sosteniendo los mismos cánones y la misma presión estética que nos azota a todas.

Contaban las mismas modelos que participaban en dicho desfile que seguían una preparación extrema en cuanto al deporte y la alimentación, que se intensificaba los días previos. Según la modelo , durante los nueve días anteriores al desfile seguía una dieta líquida, entrenaba intensamente y, doce horas antes del desfile, no ingería líquidos, con la finalidad de aparecer lo más delgada y marcada posible. comentó que, en las 24 horas previas al desfile, tomó un batido de fresas con leche de almendras y proteína en polvo, entrenó fuerza, hizo ejercicios de movilidad, carrera y pilates, y cenó una sopa de verduras. Ambos testimonios son, sin duda, ejemplos de cuidados y salud, baja ingesta calórica, eliminación de hidratos de carbono y ejercicio intenso y excesivo.

La incorporación de dos o tres modelos que no sean talla XS o S no implica que la marca esté dando un enfoque de diversidad corporal; es una representación mínima. Es un lavado de cara para la marca, que le permite venderse como más inclusiva, mientras que cosifica y reduce a las mujeres a un cuerpo. La marca advierte que las prendas no se encuentran en todas las tallas, así que es una diversidad de cara a la galería, porque vender bragas de tallas mayores les resta glamour.

Este año, la inclusión también tenía la cara del posparto, pero la de una modelo con un cuerpo en el que apenas parecía haber rastro del embarazo a las seis semanas de parir. Porque no nos venden la realidad del posparto ni los tiempos que necesita cada mujer para recuperarse, sino una nueva exigencia: que el cuerpo borre cuanto antes las huellas de haber gestado.

Seamos honestos: la sociedad solo acepta las barrigas de las embarazadas cuando son delgadas. A las mujeres gordas se las vigila para que no engorden demasiado, en nombre de su salud y la del bebé. Y después del parto, tanto a las gordas como a las delgadas, se les exige que no se les note la barriga.

Porque no nos gusta el posparto real. Nos gusta ese posparto en el que sabemos que ha habido un bebé porque la mujer nos lo cuenta, no porque su cuerpo lo muestre. Y así, bajo la etiqueta de la diversidad, seguimos vendiendo el mismo ideal de siempre: cuerpos que no deben dejar rastro de la maternidad. ¿Y a esto lo estamos llamando diversidad?

Por si fuera poco, este negocio está en manos de Leslie Wexner, el empresario que compró la marca y la convirtió en el imperio que hoy es. Mantuvo una relación muy estrecha con Jeffrey Epstein. Ese señor, por llamarle de algún modo, es conocido por sus relaciones de abuso de poder con menores y con modelos y actrices que buscaban una oportunidad para triunfar. En investigaciones policiales del FBI, Wexner negó conocer los tejemanejes de Epstein, por lo que no se puede afirmar que contribuyese a la explotación sexual de mujeres, al abuso de poder o a delitos sexuales, pero, desde luego, no es una amistad muy deseable. Lo que sí cabe cuestionarse es en manos de quién están los recursos, quién da oportunidades y en qué condiciones, y quién controla la imagen pública de las mujeres.

Siempre me pregunto por qué el empoderamiento femenino parece pasar tantas veces por mostrarnos en bragas o con la menor ropa posible y convertir nuestro cuerpo en el centro de atención. Me pregunto por qué seguimos confundiendo la libertad de exhibirnos con el acceso al poder, como si enseñar el cuerpo fuera una conquista feminista en sí misma.

A mí me gustaría que el empoderamiento femenino, o, mejor aún, el acceso real de las mujeres al poder, pasara por la igualdad salarial, por los currículums ciegos, por la igualdad de oportunidades, por la eliminación de las barreras que nos impiden acceder a puestos de responsabilidad y por el blindaje de nuestros derechos. Que garantizase nuestra autonomía corporal, el derecho a decidir sobre nuestra reproducción y nuestra sexualidad, la protección del aborto y la seguridad de que ninguna mujer tendrá que volver a luchar para conservar derechos que ya creía conquistados.

Eso sí que sería empoderamiento: tener independencia económica, capacidad de decisión, libertad real y poder sobre nuestras propias vidas. Que nuestro valor no dependiera de nuestra apariencia, de nuestro atractivo ni de la mirada ajena. Que pudiéramos ocupar espacios de poder sin tener que convertir nuestros cuerpos en escaparates.

La libertad individual no está en cuestión. Lo que me pregunto es por qué esa exposición se presenta tantas veces como una forma de emancipación, como si la liberación femenina consistiera en poder mostrarnos más, pero ahora desde la bandera de la libertad. Aquí siempre me viene a la cabeza Ana de Miguel y su mito de la libre elección.

Si crees que este desfile, rancio a más no poder, es un ejemplo de diversidad corporal y empoderamiento femenino, siento decirte que has comprado el pack patriarcal al completo. Pero también te digo que el feminismo estará para ti cuando abras los ojos y lo veas como un muestrario de machismo y misoginia.

*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.