Es cierto que el ejercicio constante es clave para prevenir enfermedades y en general, es beneficioso para . Numerosos estudios en la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares, así como la capacidad para mejorar el estado de ánimo, reducir el estrés o . Para algunos, sin embargo, la actividad física es vista como una obligación más dentro de una rutina saturada de exigencias.
Esta percepción puede generar una , asociándolo al castigo, la culpa o la autoexigencia excesiva. La mejor rutina no es la más intensa, ni la más popular. Encontrarla es un proceso de exploración. Así lo vivió Cathy Cinachetti, de 46 años. En 2018, cuando la empresa de telecomunicaciones en la que trabajaba como secretaria de alta dirección fue absorbida por otra compañía, decidió parar y tomarse un tiempo para reconectar consigo misma. “A muchas nos da vergüenza ir al gimnasio y pues que nos estén mirando. Probé el squash, clases de aerobic, boxeo. Todo”, recuerda entre risas en conversación con EL PAÍS.
Lo que al principio fue una búsqueda un tanto caótica terminó revelándole algo esencial: el ejercicio también depende de conocerse a uno mismo. “Influye mucho el tipo de persona que eres y lo que te gusta. Hay gente que prefiere cambiar de entrenamiento cada día, probar cosas nuevas. Yo no. A mí me funciona más tener una rutina, algo estable”, explica. Hoy, , y su experiencia se ha convertido en una herramienta para acompañar a otros en su propio proceso.
“No hace falta obsesionarse con entrenar una hora al día. Con 20 o 30 minutos basta. Y tampoco tiene que ser a diario”, explica. La fase de prueba y error es parte del proceso, aunque admite que muchas de sus clientas tienen dificultades para asumirlo.
Menos es más
No es obligación amar el yoga o correr 5K si no es lo tuyo. Tampoco es necesario casarse con el primer deporte que se cruce en el camino. Después de que naciera su segunda hija, Cianchetti recuerda que se sentía en un estado más depresivo. En su caso, el entrenamiento de fuerza la “ayudó a salir de ahí”. No fue inmediato, pero fue real.
“Sí que en YouTube habrá miles de prácticas, pero yo siempre aconsejo que contraten un profesional. Con las repeticiones las articulaciones sí pueden sufrir”, advierte esta entrenadora. Ana De la Torre, médico del deporte de la y del primer equipo del Getafe, asegura a EL PAÍS que la progresión no es un detalle menor: “toda rutina debe ser gradual”.
“Al principio va a costar, pero a medida que vayas haciéndolo de forma habitual cada vez va a ser más importante para ti. Hasta el punto en que quieres que llegue ese día”, explica. Y al elegir , la experta señala que hay que tener en cuenta consideraciones personales y médicas:
Tener objetivos claros
Cathy Cianchetti lo dice sin vueltas: tener objetivos claros ayuda. La mayoría de las personas que llegan a ella lo hacen para bajar de peso o mejorar su composición corporal, pero no todas. Algunas solo buscan un espacio propio, algo que les ayude a descomprimir la semana y desestresarse.
“A veces me comentan ¿para qué tanto sufrimiento si no estoy viendo resultados?”, cuenta. Porque eso también pasa, se espera que el cuerpo responda rápido y cuando no lo hace, llega la frustración con la sensación de estar fallando: “les tengo que convencer de que no es tan importante el peso de la báscula”. Ella insiste en lo que suele olvidarse: la paciencia también entrena y el éxito no se mide en calorías quemadas.
La , exdeportista de élite, destaca que, aunque lo ideal es disfrutar, la constancia y centrarse en propósitos orientados al proceso son fundamentales para generar adherencia. “A nivel mental hay que tirar de otras fortalezas, como es la rutina, la persistencia para llegar a conseguir este placer que produce muchas veces el deporte”, indica a EL PAÍS. Álvarez propone una serie de herramientas:
¿Puede el ejercicio convertirse en una fuente de estrés si no se disfruta? Álvarez revela que sí. “Trabajar con la parte psicológica es fundamental para aprender a gestionar emociones y la ansiedad”, recomienda.
¿Deportes individuales o grupales?
Entrenar, entonces, es también prevenir. . Sostener el cuerpo para que dure un poco más. Pero para que ese hábito perdure en el tiempo, debe construirse paso a paso. “Es fundamental que la rutina se desarrolle de forma progresiva, adaptándose a las preferencias personales y al estilo de vida”, concluye Ana De la Torre.
*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.
