Con la planta que nos ocupa en estas líneas es probable que sus hojas acorazonadas marcaran el camino para todos los apelativos que surgieron para definirla: collar de corazones, cadena de corazones, corazones entrelazados... todos ellos propios del mundo anglosajón, tan pródigo en bautizar a las plantas con términos descriptivos con un punto poético. La agraciada con estos apodos tan bellos es la especie Ceropegia woodii, nativa del sur de África, de países como Sudáfrica, Mozambique y Zimbabue. Crece en entornos pedregosos, con tierras más o menos empobrecidas, por lo que en el cultivo que se ha de procurar en casa ha de imitar esos suelos drenantes y no excesivamente ricos en materia orgánica. Sin embargo, en su región natal también enraíza en sustratos más fértiles, por lo que tampoco hay que criarla en lugares carentes de fecundidad. Reptando con sus finos tallitos, puede crecer más de tres metros de longitud, ya que sus nudos enraízan allí donde tocan el terreno.
Esta ceropegia comparte parentesco con el cardoncillo canario (Ceropegia dichotoma), y ambas presentan suculencia en sus tejidos, lo que significa que acumulan agua y . Bueno, en realidad el cardoncillo solo mantendrá esa reserva en sus tallos, ya que carece de hojas permanentes, lo que le proporciona un aire un tanto extraterrestre. En el caso de la cadena de corazones, esta fabrica unos órganos de reserva propios, ya que en la base de la planta consolida un tubérculo de color grisáceo del que emerge toda su parte aérea. A su vez, a intervalos en sus tallos colgantes produce tubérculos pequeños en los nudos, apropiados para ser divididos con un trozo de ramita y replantados, con los que conseguir así nuevas ceropegias.
Esta especie es muy fácil de encontrar en floristerías y viveros a lo largo del año, y se vende en macetas con sus largos tallos enredados sobre sí misma. Entonces, a elección de la persona que la vaya a cuidar queda la posibilidad de dejarla con toda esa maraña o tomarse su tiempo para desenredar la madeja y conseguir así que todos los tallos queden colgantes. Cuando la planta está a gusto, producirá con forma de trampa, en la que los insectos, para acceder al néctar, han de internarse en sus profundidades, con las paredes internas recubiertas de una vellosidad animalesca. De cuando en cuando aparecerá alguno de sus frutitos con aspecto de doble cuerno, dentro del cual encierra diminutas semillas aladas, con un paracaídas común a muchas especies de esta familia de las apocináceas, a la que pertenece la (Nerium oleander), las hoyas (Hoya spp.) y el estrella (Trachelospermum jasminoides).
Otros cultivares de esta especie de Ceropegia woodii tienen hojas con contornos menos románticos; de hecho, a una de ellas la llaman cadena de flechas y a otra, cadena de picas, por tener . Pero también hay cultivares de cadenas de corazones con hojas muy variegadas como la propia ‘Variegata’ y la popular ‘Silver Glory’, de hojas plateadas. Una constante en la coloración de cualquiera de ellas es el juego entre los verdes y plateados del haz de la hoja, mientras que el envés guarda un tono rosado o purpúreo, que varía en intensidad con la luz del cultivo que reciban.
A todas ellas les favorece el recorte, ya que con la poda emitirán más frondosidad, sobre todo si se efectúa en la parte alta de la maceta, para que ramifique desde arriba del todo. Todos esos tallos cortados enraízan de maravilla en un vaso con agua.
El riego será el punto más crítico para la ceropegia, a la que no le gusta mantener la raíz constantemente húmeda. Como a una gran mayoría de plantas de interior, le va a beneficiar que se seque el sustrato por completo antes de acometer un nuevo riego. , habrá de cuidarse no regar más que de cuando en cuando y con poquísima cantidad de agua, ya que con menor luz natural la planta entrará en su parada vegetativa anual. Por lo demás, es una planta de interior de muy fácil cultivo, que incluso va a permitir que la persona que la cuida se ausente todo un mes de casa y la deje sin riego.
Esta facilidad para enraizar en el agua la hace propicia para recortar y , y así ofrendarles estos corazones entrelazados. La cadena del amor se perpetuará así entre casas distantes.
*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.
