Las rarezas de tus mascotas pueden ocultar algo: del amasado de humanos a las carreras desenfrenadas | Vive Saludable

Las rarezas de tus mascotas pueden ocultar algo: del amasado de humanos a las carreras desenfrenadas

Las rarezas de tus mascotas pueden ocultar algo: del amasado de humanos a las carreras desenfrenadas

Con los que convivimos tiene sus riesgos. Uno de ellos es considerar algunas de sus costumbres connaturales a su especie como inapropiadas e intentar cambiarlas. Es el caso, por ejemplo, de evitar que un perro practique la coprofagia (la ingestión voluntaria de heces) o de tratar de erradicar que un gato arañe los muebles de casa. Cuando una especie va contra natura, reprime su instinto, lo que puede derivar en problemas psicológicos. , porque afecta a cuestiones domésticas de una manera más directa, como con el deterioro del mobiliario.

“La conducta felina del rascado no se debe impedir ni castigar, porque se trata de un comportamiento funcional que les sirve para marcar su territorio y comunicarse a través de feromonas olorosas”, explica Stefania Pineda, especialista en medicina del comportamiento animal y profesora del Departamento de Producción Animal en la Universidad Complutense de Madrid. “La consecuencia de no permitirlo o reprimirlo puede crear estados de ansiedad críticos y provocar que el animal desarrolle otros problemas de comportamiento, derivados de situaciones de estrés agudo, como hacer sus necesidades en casa de manera inadecuada”, añade.

No entienden las normas establecidas por las personas. No se les puede exigir que las acaten, pero se puede conciliar para que la convivencia sea satisfactoria para todos. “Por ejemplo, introduciendo elementos que enriquezcan su ambiente de manera acorde a sus necesidades, como en el caso de los gatos instalar juguetes específicos o rascadores”, aconseja Pineda.

Otras conductas de los perros que nos sorprenden tienen que ver con el uso del espacio doméstico o de sus desechos corporales. “Pueden comer sus propias heces, rascar las paredes, lamer objetos o a las personas, dar vueltas antes de tumbarse, correr descontroladamente, girar sobre sí mismos o escarbar el sofá”, enumera Pineda, que también hace referencia a las conductas chocantes de los gatos: “Amasar con las patas, chupar las mantas, lamer el pelo de las personas o marcar con las mejillas su territorio”, detalla.

Pero, ¿qué hay tras estas acciones animales que a las personas nos parecen extrañas o sin sentido? “Comer los propios excrementos o los de otras especies se considera normal cuando se trata de cachorros hasta el año de edad. , puede tratarse de un problema de comportamiento por la incorrecta adaptación y educación del animal o por una nutrición desajustada, que provoca buscar comida no digerida en las heces”, explica Pineda.

Los conocidos como zoomies o momentos en que corren descontroladamente por la casa sin motivo aparente también tienen su sentido. “Son conductas normales que sirven para liberar la tensión acumulada y retomar la calma, como para liberar el estrés tras un baño forzado”, explica João Pedro Monteiro, profesor en la Universidad de Educación Superior en Ciencias (CESPU) y veterinario especialista en comportamiento animal.

Quien convive con perros se habrá sorprendido también al ver a su animal girar varias veces sobre sí mismo y escarbar antes de tumbarse. Se trata de una costumbre común entre los cánidos. “En la naturaleza, al dar vueltas, aplastan la hierba para hacerse una cama. Cuando escarban, liberan feromonas olorosas por las almohadillas de las patas. Así marcan la zona, que puede ser un cojín, como un territorio seguro”, aclara Monteiro.

Una de las reacciones que menos comprenden quienes comparten su vida con un gato es que les muerdan cuando les están acariciando. “Se denomina agresividad por juego o redirigida. La piel y el pelo del felino son sensibles. En la naturaleza, el contacto físico entre los gatos dura muy poco y se centra normalmente en la cabeza y el cuello solo cuando ellos quieren. Si una persona lo hace sin permiso durante mucho tiempo, el gato expresa su disconformidad mordiendo”, subraya el experto.

El amasado que hacen los gatos con objetos y personas es un comportamiento que también llama la atención. “Se inicia los primeros días de vida para estimular la salida de la leche materna. Cuando la conducta se mantiene en gatos mayores es debido a que han sido separados pronto de la madre y reaparecen conductas de cachorros”, retoma Pineda.

Que tienen que ver con escarbar, por ejemplo en el sofá, se asocian con la inquietud exploradora del animal. “Su objetivo es oler, conseguir algo que está debajo o tapar ciertos rastros, como cuando esconden su hueso preferido. Pero cuando el animal lo hace de manera compulsiva es para liberar ansiedad”, aclara la experta.

La intensidad y motivación con las que realiza cualquier conducta innata en el ámbito doméstico determina si se trata de un comportamiento ajustado o disfuncional. Algunas causas por las que se producen las alteraciones pueden tener que ver con la salud. “Un perro puede tener problemas digestivos cuando comienza a comer heces repentinamente sin haberlo hecho nunca antes. También puede haber dolor. Es el caso de un gato que disfrutaba con las caricias y comienza a morder de un día para otro”, explica Monteiro. “Un rechazo repentino al contacto físico puede ser el primer signo discreto de que el animal sufre dolor crónico, como problemas en las articulaciones, digestivos o dentales”, añade. El especialista también hace alusión a la forma en la que influyen y la compulsividad en el comportamiento de los animales. “Lo que, en principio, es normal, como escarbar o dar vueltas, si se hace sin freno y afecta al sueño y la tranquilidad del animal, puede tratarse de un problema de conducta que precise la intervención de un especialista”, añade el experto.

*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.