Mercedes Ortiz, periodista, madre de dos hijos y expaciente de cáncer de mama, se expresa con claridad sobre lo que supone atravesar un proceso oncológico: “No es solo la enfermedad. Cuando te golpea algo así suceden muchas cosas: revisiones, consultas, incertidumbre, un calendario que te atropella, fragilidad, conciliación... Se acumula todo”. Ese todo, en su caso, fue llevadero y sencillo, dentro de las circunstancias de una situación así. Ortiz fue tratada (aún lo es) en el Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela (Madrid), que desde hace unos años está inmerso en un proceso de innovación y digitalización para hacerle la vida más fácil a sus pacientes y a los propios especialistas: “Gané tiempo, tranquilidad y seguridad. Me ahorré dudas e incertidumbre. Y sentí que era partícipe de mi enfermedad en todo momento. Me empoderé”, relata.
Fue Pedro Salinas, jefe del servicio de Oncología Médica del centro, el que llevó el caso de Ortiz. Entre ellos se nota complicidad y mutuo agradecimiento. Se han visto mucho en los últimos tres años. Tanto en persona como en una pantalla. Ortiz, cuando lo necesitaba, agendaba una cita desde el móvil, sin necesidad de llamar insistentemente a un centro o personarse. O consultaba telemáticamente los resultados de unas pruebas para salir de dudas y que el asunto no le rondará días y días la cabeza. “La telemedicina y la digitalización tienen mil ventajas”, señala Salinas. “Conseguimos que el paciente se sienta protegido, atendido en todo momento. Para un proceso de oncología es fundamental un seguimiento ágil y confiable”.
Una tecnología que beneficia, además, la equidad en el sistema sanitario. “No hay la misma disponibilidad en Madrid que en otras partes de España, pero una videollamada lima esas diferencias”, incide Salinas. También su descongestión. Las herramientas digitales que el Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela ha puesto en marcha tienen un fin último: liberar a los especialistas de las tareas más automáticas o burocráticas para que así puedan dedicar el mayor tiempo de calidad posible a sus pacientes. “La digitalización hace que los procesos de menos valor se simplifiquen y agilicen para potenciar lo que realmente importa: el intercambio humano, la humanización de los cuidados”, entiende Raquel Piñero, directora médica del hospital y encargada de incorporar y coordinar toda la innovación del centro.
¿Cómo se materializa todo esto? Por ejemplo, con una aplicación que permite que el propio paciente se fotografíe lesiones cutáneas para obtener un diagnóstico rápido por IA. O que, mediante otra aplicación, el paciente pueda ahorrarse esas citas intermedias en las que a uno solo le piden pruebas y tiene que volver con ellas al mes siguiente. O que la IA maximice la calidad de imagen de los TAC con la menor radiación posible. O contar con el historial clínico en cualquier parte. O que nuestra familia sepa en todo momento cómo va nuestra hospitalización. O, como en el caso de Ortiz, contactar con su oncólogo en cualquier momento para resolver miedos y dudas… Si uno gestiona las finanzas o la compra desde el móvil, ¿por qué no va a poder hacer lo propio con sus asuntos médicos? “La tecnología es una herramienta y un facilitador. Nos acompaña. Y nunca sustituye el bagaje del especialista, su cercanía humana. Es una convivencia beneficiosa para todos”, subraya Piñero.
Carlos Díez, director general del hospital, que acaba de cumplir 40 años de actividad, habla de una transformación de gran magnitud, tanto en fondo como en forma, cuyo germen estuvo en la pandemia y en el auge de la videoconsulta, herramienta en cuyo uso Sanitas fue pionera: “Supone un cambio cultural en todos los sentidos: para los sanitarios, una nueva organización para automatizar y mejorar los procesos; y para los pacientes, una mejor accesibilidad y una atención inmediata, personalizada y participada”. Esta interacción entre las partes implicadas, prosigue Díez, ha redundado “en una mejor medicina de la que se benefician todos: menos lista de espera, atención médica más precisa, más eficaz, eficiente, sostenible…”.
El proceso, como todo gran cambio, caló poco a poco. Como señala Piñero: “Al principio hay una fase fría en la que todo cuesta más. Pero cuando uno observa los beneficios todo va más rápido, todo fluye”. Coincide Pedro Salinas, el oncólogo: “Hay que buscar un uso flexible y medido de la tecnología. Es importante ver al paciente, estar con él, tocarlo. Por eso hay que encontrar ese equilibrio que nos beneficie a todos, como por fortuna ahora sucede aquí”, señala. Mercedes Ortiz, su paciente, se alegra de haber sido tratada en este hospital, tanto por la calidad humana y profesional de su médico, Pedro, como por las facilidades logísticas que le ha proporcionado el centro: “Pedir citas en el horario justo para no hacer malabares con mis hijos y el trabajo, por ejemplo. O no tener que ir para que tan solo me renueven las recetas. Son cosas que pueden parecer nimias, pero que lo cambian todo”, sintetiza.
El viaje transformador del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela, sea como sea, ha sido una “gran experiencia” para todo el centro, retoma el director general Díez: “Hemos aprendido mucho desde todos los puntos de vista, pero destacaría la capacidad que tenemos los seres humanos de sabernos adaptar a cualquier situación de cambio por muy difícil que nos parezca”. Díez ve la digitalización con ojos de presente y de futuro, como una herramienta que dibuja un nuevo paradigma: “Hemos pasado de la medicina curativa a la preventiva-predictiva. Lo que hacemos aquí no es solo diagnosticar y curar: es también acompañar”, precisa.
*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.
