Hablar con ‘stickers’ en vez de con palabras: ¿ha frivolizado el lenguaje virtual nuestras relaciones? | Vive Saludable

Hablar con ‘stickers’ en vez de con palabras: ¿ha frivolizado el lenguaje virtual nuestras relaciones?

Hablar con ‘stickers’ en vez de con palabras: ¿ha frivolizado el lenguaje virtual nuestras relaciones?

El zumbido era el recurso más popular para exigir la atención de un contacto. Para quienes eran demasiado jóvenes o mayores en los dos mil como para haberlo usado, esta molesta pero divertida función de interacción hacía vibrar la ventana del chat de su destinatario y emitía un sonido difícil de ignorar. Si esto no funcionaba, siempre se podía mandar una animación que esta red social calificaba como “guiño”. El más famoso era el de un cerdito que en medio de la pantalla, pero también había una rana que eructaba, un chaval que reventaba una guitarra y unos labios que emitían un sonoro beso, entre otros. El mítico zumbido se fue para no volver, pero los guiños podrían considerarse los precursores de . La diferencia es que lo que antes era limitado ahora ofrece infinitas posibilidades, hasta pasar de ser un chistoso complemento del lenguaje a convertirse, en muchos casos, en el lenguaje en sí.

“A veces utilizamos emojis o gifs por no saber qué decir, porque parece que si no dices nada quedas mal, ¿no? Porque no estás participando, no estás respondiendo o no estás interactuando”, analiza Silvia Martínez, profesora de Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación en la UOC. “Pero cuando hay emociones humanas complejas, si en lugar de expresarlo o explicarlo recurrimos simplemente a un sticker, puede que , muchas connotaciones, mucha parte de esa complejidad de la emoción. Y eso hace que se caiga en la frivolidad”, explica la experta en comunicación digital, redes sociales y usos y participación de los usuarios.

El carácter originariamente juguetón de estos elementos del lenguaje virtual tiende a quitarle gravedad al asunto tratado: es más fácil mandar el sticker de un hámster sosteniendo un corazón que decir “te quiero”, enviar el de brindando en El gran Gatsby en lugar de quedar con alguien para celebrar una buena noticia o usar el frío emoji de un abrazo para dar el pésame a un amigo en vez de llamarle. Está tan interiorizado que no llama la atención, no resulta banal. “Hay veces que igual una persona no sabe expresar sus emociones o no sabe qué decir exactamente en un contexto de comunicación difícil, como puede ser una mala noticia: ‘¿Qué le digo para que no piense que no me importa lo que le ha pasado o cómo lo enfoco para darle mi apoyo?’. Y recurrimos cada vez más a este tipo de imágenes que sustituyen a las palabras, que son mucho más cercanas”, desarrolla Martínez.

Laura, de 31 años, es una de las personas que . Las conversaciones con su madre, sus amigos o su pareja están repletas de ellos, desde montajes creados con fotos propias hasta adorables dibujitos animados o imágenes de conocidos políticos cargadas de ironía. “Cuando compartes un vínculo con alguien, elaboras un vocabulario propio y hoy los stickers son parte de . De hecho, hay stickers que nos retrotraen a bromas, a situaciones, o que son running gags [chistes recurrentes] dentro de nuestras conversaciones, y que forman parte de esos códigos del lenguaje que tenemos”, defiende.

Elias Said-Hung, catedrático de Ciencias Sociales en la Universidad Internacional de La Rioja, sostiene que el problema no es el recurso en sí, el cual considera que tiene potencial tanto positivo como negativo. “Para gente que es más introvertida, el uso de este tipo de recursos puede ser una herramienta de exposición mucho más libre de sus ideas. El problema es que nos encontramos en contextos de muchos a muchos, en los que tú puedes transmitir un mensaje no solamente de punto a punto, sino de yo hacia muchos y de muchos hacia mí. Entonces, eso puede tornar también en malentendidos. Es un ambiente muy favorable a esas confusiones”, subraya el experto.

En ambientes más íntimos, sin embargo, un emoji, sticker o gif bien empleado puede contribuir a aclarar asuntos que suele costar abordar cara a cara. “Creo que es algo que ayuda mucho en las fases primarias de una relación romántica”, reconoce Laura. “Al principio, cuando tú te estás vinculando con alguien y empiezas a sospechar que te gusta, que le puedes querer y tal, siempre tienes ese miedo de decirlo con palabras y parece que con ciertos stickers amorosos del todo, o sin llegar a sentirte tan vulnerable como poniéndolo en palabras”, propone. “También me ha servido muchas veces para destensar conversaciones. Si he tenido alguna discusión con familia, amigos o pareja, sigo mandando stickers para que no se corte la comunicación. Es como: ‘No sé qué decirte, pero quiero estar en contacto contigo”, añade.

Es difícil determinar hasta qué punto estas nuevas formas de expresión han condicionado la raíz de la comunicación humana. Para quienes crecieron entre zumbidos de Messenger, ha sido un proceso más o menos paulatino y natural, pero los más jóvenes, directamente, que siempre han tenido a su alcance y que siguen evolucionando. “La comunicación ya no está mediada por el contacto personal, sino por el contacto virtual”, advierte Said-Hung. “Para mí, que tengo 47 años, un emoji no es suficiente. En cambio, para mis hijos, de 12 y 15 años, es fundamental. Por eso tenemos que buscar espacios de convivencia y, sobre todo, de intercambio de comunicación efectiva y afectivamente válida entre todos los tipos de generaciones que convivimos a nivel social. Como recursos son positivos y potencialmente útiles, pero no podemos dejar de lado otro tipo de recursos que ya estaban presentes”, recuerda.

El pasado 17 de julio fue el Día Mundial del Emoji y la compartió su informe anual. Según esta web dedicada al significado, historia y uso de cada emoji, el más utilizado en 2025 fue el de los destellos, representados por tres estrellitas alargadas de cuatro puntas. “Se usa a menudo para transmitir sentimientos positivos como amor, felicidad, belleza, gratitud y emoción, así como una sensación de novedad o limpieza”, lo describe la Emojipedia. “También puede utilizarse como una forma de énfasis o para transmitir tonos sarcásticos o burlones”, avisa. Toda una gama de diferentes emociones y matices escondidos en tres simples estrellitas.

*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.