Fuego, cenizas y humo: los megaincendios ya son una crisis de salud pública | Vive Saludable

Fuego, cenizas y humo: los megaincendios ya son una crisis de salud pública

Fuego, cenizas y humo: los megaincendios ya son una crisis de salud pública

En junio de 2023, los cubrieron de humo el cielo de la ciudad de Nueva York, mostrando imágenes ciertamente apocalípticas. Los ocho millones de habitantes de la ciudad vieron, durante días, su cielo de un color rojizo y se acostumbraron a la pesada sensación de respirar el aire contaminado de su ciudad. Aquellas imágenes y contaminación del aire han vuelto en julio de 2026.

Y este mismo mes de julio, en Madrid, hemos visto cómo el humo de los avanzaba sobre el cielo de la ciudad, que se iba tiñendo de un color desconocido, naranja oscuro. Observé el desastre desde una ventana de la planta de rehabilitación cardiaca del séptimo piso del hospital Clínico San Carlos. Ese aire, ese humo, impregnado de cenizas y partículas contaminantes, no era precisamente lo que necesitaban los miles de pacientes del hospital para recuperarse lo antes y mejor posible. Ese aire, ese humo, ese cielo rojo, nos entristecía profundamente al recordar los montes y bosques que nos reconfortan cuando escapamos de la gran ciudad y nos refugiamos en ellos.

Un reciente editorial de The Lancet describe los grandes incendios que han afectado gravemente a Francia y España como una . El artículo recuerda que Europa es el continente que más rápido se sigue calentando en nuestro planeta, y que está sufriendo otro verano de grandes incendios propiciados por las altas temperaturas, la sequía y los fuertes vientos. Los grandes incendios en Francia obligaron a evacuar a más de 220.000 personas, acercándose a ciudades como , en una situación de alerta de nacional desconocida desde la Segunda Guerra Mundial.

Los grandes incendios son una emergencia de salud pública por sus efectos en la salud a corto y largo plazo y porque, como en el caso de Nueva York y Madrid, el humo y los contaminantes del aire afectan a personas y ciudades que están a cientos o miles de kilómetros de los propios incendios.

El avance en los estudios epidemiológicos en relación con los incendios nos da claves sobre cómo la exposición a su humo, una mezcla de partículas tóxicas, monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles, se relaciona con diversas enfermedades. La inhalación del humo de los incendios tiene efectos a largo plazo en las vías respiratorias y circulatorias, y a corto plazo con problemas respiratorios agudos y con la afectación de la capacidad cognitiva. Por otro lado, el impacto emocional de los incendios forestales afecta a la salud mental y al sueño de las personas que los viven de cerca.

Inmediatamente después del episodio de Nueva York en junio de 2023, investigadores de la Universidad de Yale analizaron los datos disponibles de calidad del aire y las urgencias hospitalarias, mostrando un aumento de la concentración de partículas finas, PM, desde un valor basal de 9.0 μg/m³ a 100.9 μg/m³, que provocó un .

Ahora mismo ya sabemos que las partículas PM de los incendios forestales pueden ser hasta diez veces más nocivas para la salud respiratoria que las partículas PM de la contaminación urbana habitual debida al transporte de combustión. La combustión de biomasa arbórea genera partículas ultrafinas que contienen hidrocarburos aromáticos policíclicos y aldehídos, que al ser inhaladas, pasan a los alvéolos y al torrente sanguíneo, desatando una respuesta inflamatoria sistémica.

Mostró que un aumento de tan solo 10 μg/m³ en el promedio de tres días de PMde incendios elevó el riesgo de mortalidad general, cardiovascular y respiratoria. Orto estudio, , analizó una población de 541 millones de personas en 654 regiones, y corroboró que, por cada incremento de solo 1 μg/m³ en estas PM forestales, el riesgo de mortalidad acumulada a 7 días se elevaba un 0.7% para todas las causas, un 0.9% para muertes cardiovasculares y un 1.3% para las respiratorias.

Un hallazgo que se repite constantemente en los estudios epidemiológicos es la identificación . Población infantil, mayores de 65 años y aquellas personas con enfermedades prevalentes pulmonares, cardiacas o psicológicas crónicas, que son las que presentaron sistemáticamente mayor riesgo de empeorar su salud.

Ante toda esta batería de evidencias científicas, preparar los sistemas sanitarios resulta urgente. Una resaltaba que la mayoría de los planes de contingencia de los sistemas sanitarios carecen de un enfoque adaptativo ante estos eventos. Preparar los sistemas sanitarios incluye monitorizar la calidad del aire interior e instalar sistemas de filtración del aire para mantener las PM por debajo de 30 μg/m³. Otra de las necesidades identificadas fue formar al personal sanitario en emergencias climáticas.

Y en nuestras ciudades, ¿qué hacemos al respecto? La respuesta se complica todavía más cuando el humo de los grandes incendios coincide con olas de calor extremo. Por ejemplo, las : si el calor extremo y se unen situaciones de la mala calidad del aire, la seguridad frente al calor es la prioridad. Las altas temperaturas son la amenaza meteorológica más grave a corto plazo. Si una persona no cuenta con aire acondicionado en su casa, se recomienda acudir a un refugio climático, aun cuando la calidad del aire exterior sea mala. En el exterior, se debe limitar el ejercicio físico, mantenerse bien hidratado y usar mascarillas que se distribuyeron de forma gratuita en las bibliotecas públicas de la ciudad.

Y necesitamos avanzar en el conocimiento sobre el terreno. Por ejemplo, en países con grandes áreas forestales susceptibles de sufrir grandes incendios, es muy importante tener mapas actualizados que identifiquen las zonas residenciales y las poblaciones que pueden sufrir más la exposición a humo de grandes incendios. , siguiendo las normativas que utilizan otros países europeos, mapeó los núcleos urbanos situados a menos de 400 metros de una gran mancha forestal. En total, para todo el Estado español, serían más de 8,5 millones de habitantes los que viven a esa corta distancia; es decir, el 18% de la población total. Y encontraron ejemplos interesantes, como la ciudad de Eibar, Gipuzkoa, donde el 100% de sus casi 30.000 habitantes vive a menos de 400 metros de grandes masas forestales.

Y también debemos aprender a comunicar más y mejor estas evidencias científicas en medios de comunicación generalistas. Un mostró que, aunque la atención periodística a este tema aumentó desde 2010, los medios generalistas caen en enfoques sensacionalistas, priorizando la espectacularidad de las llamas y las evacuaciones en áreas de nivel socioeconómico alto, sin profundizar en los determinantes de fondo como el cambio climático y sin informar sobre los efectos en la salud en las poblaciones afectadas.

Desde el Centro Vasco de Cambio Climático (BC3) trabajamos en diferentes frentes para , destacando la necesidad de conocer y trabajar, desde el conocimiento local, en las interfaces rural y urbana y en las grandes masas forestales, estableciendo medidas permanentes de prevención y gestión de riesgos durante todo el año y en la necesidad de comunicar verazmente.

Los grandes incendios de julio en Europa han despertado una urgente preocupación política que se cristalizó, por ejemplo, en una . Por desgracia, esta declaración conjunta no destacó las graves consecuencias en salud para nuestras poblaciones. Los peligros para la salud que supone el cambio climático, y específicamente los grandes incendios, son una importantísima palanca de cambio para incidir en políticas de mitigación y adaptación al cambio climático.

Aunque a veces pensemos, y actuemos, como si viviéramos aislados en ciudades como Nueva York, Madrid, Burdeos o Eibar, vivimos en un planeta que es un ecosistema complejo. Y por ello debemos cuidar los bosques, suelos, aire y ciudades, porque están íntimamente entrelazados. Proteger y cuidar los entornos naturales, cercanos y lejanos, también es proteger nuestra salud y bienestar. En Europa y en el mundo.

*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.